
🎯 No tienes que ser perfecto para ser seleccionado: lo que de verdad valoran los reclutadores
El Dr. Mario Alonso Puig, experto en liderazgo y desarrollo personal, plantea una idea clave: “Cuando una persona confía en sí misma, se atreve a ir más allá de lo que parece posible.” Esto aplica también al empleo: muchas veces, no se trata de tener todas las respuestas, sino de demostrar apertura, resiliencia y disposición al crecimiento. Otro de sus mensajes más potentes es:
El Dr. Mario Alonso Puig, experto en liderazgo y desarrollo personal, plantea una idea clave:
“Cuando una persona confía en sí misma, se atreve a ir más allá de lo que parece posible.”
Esto aplica también al empleo: muchas veces, no se trata de tener todas las respuestas, sino de demostrar apertura, resiliencia y disposición al crecimiento.
Otro de sus mensajes más potentes es:
“Hay más potencial dentro de ti del que imaginas. El problema es que muchas veces no creemos en nosotros mismos.”
Este “no creerse suficiente” se ve todos los días en procesos de selección. Pero te aseguramos: no tienes que saberlo todo, solo estar dispuesto a seguir aprendiendo.
Vivimos en una era donde las empresas no solo buscan habilidades técnicas, sino una combinación de competencias blandas, valores y actitudes que muchas veces parecen pertenecer a un "candidato perfecto". Nos piden liderazgo, proactividad, inteligencia emocional, trabajo bajo presión, innovación, dominio de herramientas digitales, múltiples idiomas y, además, que todo eso venga con una sonrisa.
Entonces surge la gran pregunta: ¿qué debemos hacer para que las empresas realmente nos tomen en cuenta?
La respuesta no está en convertirnos en superhumanos, sino en construir una versión auténtica y evolucionada de nosotros mismos, que se adapte a los cambios sin perder su esencia. Aquí algunas claves:
1. Conócete profundamente.
Antes de intentar cumplir con los estándares del mercado, debemos conocer nuestras propias fortalezas y debilidades. No se trata de forzarnos a encajar, sino de saber en qué tipo de empresa podemos brillar con lo que ya somos y lo que estamos dispuestos a seguir desarrollando.
2. Trabaja en tus habilidades blandas.
La empatía, la comunicación, la colaboración y la capacidad de adaptación no son opcionales. Son diferenciales. Las empresas buscan personas que, más allá del título, sepan convivir, escuchar y liderar desde lo humano.
3. Aprende continuamente.
El aprendizaje no termina con la universidad. Hoy en día, las plataformas digitales permiten formarte en herramientas específicas, idiomas, liderazgo y más. La actualización constante es parte del perfil ideal. La curiosidad activa es una competencia valiosa.
4. Construye tu marca personal.
Tu presencia en redes profesionales como LinkedIn, tu currículum, tus proyectos personales o voluntariados deben reflejar tu valor. No se trata de presumir, sino de proyectar de forma clara quién eres, qué sabes hacer y cómo puedes aportar.
5. Sé realista, pero estratégico.
No todas las vacantes son para todos. Selecciona con inteligencia y aplica donde tu perfil tenga sentido. Ajusta tu currículum a cada oportunidad y prepara bien tus entrevistas. Demuestra que hiciste tu tarea y que quieres aportar, no solo conseguir un empleo.
6. Cuida tu actitud.
El entusiasmo, la responsabilidad, la humildad y las ganas de crecer pesan mucho. Una buena actitud puede abrir puertas que el conocimiento técnico por sí solo no abre.
Ahora bien, también hay que decirlo: no siempre el talento es reconocido de inmediato. Existen sesgos y prejuicios que aún influyen en algunos procesos de selección. Desde ideas erradas sobre la edad, el físico o el acento, hasta prejuicios sobre la maternidad, la procedencia o incluso el tipo de universidad. No todo reclutador está formado para identificar el potencial más allá del papel.
Por eso, más que frustrarnos, debemos aprender a mostrar nuestro valor de forma clara, estratégica y constante. El cambio en el mercado laboral también se da cuando nosotros mismos reclamamos visibilidad desde la preparación, la autoconfianza y la autenticidad.
⚠️ Nota importante: cuando el reclutador interfiere en la decisión final
Aunque el rol del reclutador es clave para facilitar el proceso y conectar talento con oportunidades, no siempre actúa de forma objetiva o justa, y esto puede afectar negativamente a los candidatos y a la empresa.
🔍 Causas comunes de interferencia:
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Sesgos personales: juicios rápidos basados en apariencia, edad, acento o nivel socioeconómico.
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Falta de alineación con el área contratante: no comprender a fondo las necesidades técnicas o humanas del puesto.
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Presión por llenar vacantes rápido sin evaluar correctamente las competencias blandas y el potencial.
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Preferencias inconscientes hacia ciertos perfiles similares a los ya existentes.
🚨 Consecuencias:
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Rechazo de talento valioso solo por no cumplir con criterios superficiales.
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Contrataciones poco duraderas o que no encajan con la cultura organizacional.
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Desmotivación en los postulantes, quienes pierden confianza y abandonan el proceso.
👥 La buena práctica es que el reclutador actúe como puente y facilitador, no como barrera.
🧩 Recomendaciones para reclutadores
✅ Escucha activa: valora lo que el candidato puede aportar más allá de su CV. Haz preguntas que revelen potencial, no solo experiencia pasada.
✅ Combate sesgos: utiliza herramientas y matrices de evaluación objetivas. Haz el esfuerzo consciente de evaluar sin prejuicios.
✅ Alineación constante con líderes de área: asegúrate de conocer las verdaderas necesidades del equipo contratante y no asumirlas.
✅ Da retroalimentación: incluso si un perfil no fue seleccionado, brindar una respuesta clara y humana ayuda a construir una mejor marca empleadora.
✅ Promueve diversidad e inclusión: la excelencia no tiene una sola forma ni una sola historia. Sé el canal que abra oportunidades reales.
